Videntes Buenas y Baratas

El poder de ver el futuro no está al alcance de todas las personas, ni tan siquiera de una mínima parte de los seres humanos que pueblan este planeta, tan sólo una mínima parte de un diminuto porcentaje puede tenerlo.

Así el don de la clarividencia sólo lo poseen los que son dotados de verdad, los que desde el nacimiento poseen esa cualidad y se hace accesible cuando tienen a la persona frente a ellos o al otro lado del teléfono. Pero las videntes buenas y baratas sin gabinete son siempre las que se deben buscar.

Independientemente de los deseos que tengamos lo primero es asegurarnos a alguien que realmente tenga una cualidad cierta y que pueda emplearla en nosotros, en realizar un pronóstico cierto, un pronóstico que sepamos que va a ser correcto.

Por todo ello cuando se llama a un teléfono en el que nos aseguran que eso es posible debemos de tener en cuenta algo que suele pasar casi desapercibido y que es la calidad del servicio y las marcas acústicas que escuchamos para evitar los gabinetes.

Los gabinetes son prácticas poco recomendadas pues se trata de empresas, con pocos escrúpulos, que se dedican a todo lo que son las artes adivinatorias. Para ello suelen tener una larga lista de personas en plantilla dedicadas a todo ello.

Cuando se ponen a trabajar lo hacen en salas donde hay unos recintos –cajones- donde hay un teléfono y comienzan las llamadas, una tras otra van atendiéndolas. El consultante puede notar varias cosas que resultan interesantes, la primera es que nos pasan con una centralita donde nos toman nota de los datos.

No será la voz que no atienda y que sólo harán de puente para pasarnos con otra persona que, de alguna forma, será la elegida para la laboriosa tarea de saber que nos depara el futuro. El problema en todo ello es que no se favorece la concentración.

Una persona no puede concentrarse en lo que hace, y menos si es una dotada, si sufre la presión de atender muchas llamadas, un teléfono constantemente sonando, otros compañeros en la misma ocupación hablando, con mucho ruido, así es imposible.

Además, estas plataformas no suelen ofrecer las garantías oportunas de aquellos que trabajan con ellos pues muchos afirman ser videntes y, realmente, no lo son. La selección de trabajadores no es la más idónea y, normalmente, se hace tras un cursillo.

La videncia no se puede enseñar en ningún curso de horas o semanas, en un don, se nace con él, se tiene o no se tiene, pero no se puede aprender. Son sensaciones, imágenes, impresiones, todo ello relacionado con la persona que realiza la consulta.

En pocas ocasiones se podrá dar auténtica videncia en tales condiciones y pocas veces tendremos esa mano amiga que realmente necesitamos para que nos pueda ayudar en cuestiones que son importantes para nosotros.

Además, se puede dar el caso, que el acento delate que la persona no es ni del país, por el uso de expresiones que no logramos entender o por el acento, todo ello resultará llamativo.

Se deben evitar este tipo de servicios si comprobamos que se dan todas esas marcas sonoras que delatan a donde llamamos pues no serán, desde luego, videntes buenas y baratas, pues suelen ser servicios caros y no garantizan resultados.

La garantía del servicio la va a otorgar, obviamente, la capacidad de visualizar y que todo lo que se vea sea cierto y se vaya cumpliendo en un periodo prudencial de tiempo. Por qué una persona que dice tener unas dotes pues decir lo que quiera, nos puede vaticinar lo que quiera, otra cosa será que se cumpla.

Lo importante es que si vamos o telefoneamos a uno de ellos nos dé un pronóstico que sepamos que se cumpla, y demuestre así su fiabilidad, su destreza. Esas son las que nos deben convencer.

Otro aspecto importante es el gasto que implica. Si se llama a un gabinete siempre será más caro que aquella persona que lo hace de forma independiente, desde su casa, prescindiendo, en muchas ocasiones, de marketing, de publicidad o grandes campañas en todo a todo ello.

Así el vidente natural será el que puede predecir el futuro, el que sabe que puede ayudar a otras personas y que lo hace de una forma casera, al que podemos llamar, que nos atiende personalmente y nos dedica el tiempo prudente en todo ello.

El futuro es una materia compleja dado lo difícil que es poder hablar de algo que aún no ha sucedido y que entraría en el terreno especulativo, en aquello que puede que pase o puede que no y como no es inmediato hace que el consultante tenga sus dudas.

Sólo aquellos que nos son recomendados por personas que ya han estado con ellos, o han llamado, y saben de las excelencias de su trabajo, saben a quién acudir y son los que se deben tener siempre a mano, bien para visitarlos o llamarlos.

Aquellas videntes buenas serán siempre las que acierten lo que nos dicen, evidentemente nada es inmediato, nada va a suceder nada más colguemos el teléfono pero si se irá desarrollando todo para que más o menos salga como nos han dicho.

Esa es la mejor demostración que puede haber sobre todo ello y sobre estas materias de la futurología que es lo que se propone para resolver todas las dudas e incertidumbres que se pueden tener en torno a temas que nos preocupan.

No hay nada que se resista a lo que puede ser visualizado por un clarividente, todo lo que está en contacto con la persona es susceptible de ello, desde temas que pueden estar relacionados con el trabajo, por como irán en él o si se encontrará uno o si mejorarán las condiciones que se tienen.

Pero son muchos otros los campos que se tienen en torno a estos temas, como la salud, saber si alguien de nuestro entorno se pondrá bien de una enfermedad o dolencia que tiene, o si remitirán esos dolores o si esas pruebas han ido bien.

Muchos otros se preocupan especialmente por el aspecto económico, el dinero siempre es un caballo de batalla, saber si se va a mejorar, si se va a subir el sueldo, si se recortarán los gastos o si llegará el tan ansiado respiro a la economía familiar en tiempos de crisis.

Pero el más consultado es, sin dudas, aquel que tiene que ver con el amor, todo lo que es asunto del corazón, sentimientos, emociones, las relaciones de pareja, si se conquistará a ese chico o esa chica o se solventará un situación delicada.

El tema amoroso siempre será particularmente proclive a este tipo de consultas pues es algo que ocupa y preocupa, nadie puede vivir sin amor y nadie está libre de enamorarse, al menos una vez en la vida y probar la magia que se siente, pero que también afecta.

Sin embargo el destino que está escrito en la vida de alguien no puede ser cambiado, no puede ser movido o eliminado, por mucho o poco que nos guste. Pequeñas acciones pueden variarlo, pueden atenuarlo, pero nunca podrá ser eliminado.

Por todo ello hay acciones, diarias, que están encaminadas a todo ello, a tratar de aliviar situaciones, pero si nos dicen que pasará algo en nuestra vida y es una vidente con un don natural y verdadero, eso pasará, es sólo cuestión de tiempo.

Sea como fuera siempre tendremos en cuenta a quién llamamos y las recomendaciones que tenemos de ellas, es la mejor manera de no equivocarse y siempre teniendo en cuenta que hay que evitar los gabinetes, en nuestro propio beneficio.

Tarotistas económicas sin gabinete

Uno de los medios más respetados y recurrentes para saber que nos puede deparar el día de mañana es el del tarot; las cartas de la baraja, completa o limitada, son las que nos darán las pistas del devenir de un consultante.

No es sencillo que, en nuestra sociedad, encontremos tarotistas económicas sin gabinete. Como hemos explicado es una práctica habitual y poco recomendada donde lo que está en juego es la persona y lo que le afecta.

Aquellos que desde uno de estos, desde una empresa, realizan estas prácticas no tienen por qué ser necesariamente falsarios, sólo que no se dan las condiciones idóneas para poder desplegar ese conocimiento, ese poder.

El interpretar las cartas del tarot no es una cuestión baladí ni rápida, es algo que debe aprenderse con mucho tiempo, con años, décadas dedicados a esto mismo y donde cada consultante tiene algo que enseñar, tiene algo que decir.

Uno tras otro irán forjando la capacidad y la intuición de lo que nos quieren decir cada uno de los naipes. Hemos de tener en cuenta que la baraja de divide en dos, en los arcanos menores y en los mayores.

Las primeras son las que podemos encontrar en cualquier juego de naipes normal, los palos habituales que son las copas, oros, bastos y espadas. Todos ellos tienen un significado dentro del juego pero también a nivel de porvenir.

Casa carta tiene una simbología y es importante hasta la posición en la que sale dentro de la tirada siendo una cosa si sale del derecho o del revés. Todo ello hay que tenerlo en cuenta.

Pero quizás lo más importante son las predicciones que se realizan dentro de lo que son los arcanos mayores (22 cartas) y que tienen las figuras que son las más referidas en estas artes y lo que constituye el grueso de lo que es el tarot.

Los gabinetes suelen incrementar los precios debido a que hacen un importante despliegue publicitario, tienen presencia en redes sociales, en internet (webs), prensa escrita o medios como radios e, incluso, televisión.

Todo ello redunda en el precio final que se cobra a un cliente que llama pues son tomados como tales, y ello repercute en la tarificación.

Las tarotistas económicas son aquellas que al carecer de ese gasto publicitario sólo cobran, de forma módica y generosa, por el servicio que ofrecen y que es muy satisfactorio al consultante.

Otro punto importante es el tratamiento que se hace al consultante, si aquellos los tratan como clientes que pagan por un servicio, estos hacen lo contrario pues tienen un comportamiento natural, tranquilo, en algunos casos es casi familiar y sorprendentemente cercano.

Se puede llegar a crear hasta un vínculo entre la persona que llama y nuestro particular experto pues esa es la relación esperada en quién se va a depositar la confianza y el peso de poder actuar en consecuencia con lo que nos dicen.

Son orientaciones y respuestas a preguntas que nos atormentan en muchas ocasiones, pero todo preocupa pues se prefiere algo que sea alcanzable al bolsillo, que tenga precios económicos y dado todo ello se potenciará que esa persona, satisfecha, vuelva a llamar cuando otro problema o duda tenga.

Las cartas hacen que existan tarotistas fiables por la capacidad que tienen de poder leer en ellas todo cuanto acontece  en la vida de una persona, sea pasado, presente o lo que está por venir.

Si alguna vez nos dicen que una tarotista de gabinete es buena lo normal es que sea parte de las promociones o campañas de publicidad que hay en torno a todo ello y que suelen estar muy bien hiladas para hacernos creer, precisamente, eso.

Las consultas de tarot son el medio idóneo para poder determinar mil cuestiones, incluso nos pueden decir aquello que no esperamos o que está relacionado y que podría ser parte de otros temas de otras personas.

La demostración más contundente de la realidad de un vaticinio es cuando, sin conocernos, comienzan a decirnos temas del pasado, cosas delicadas o personales que sólo conocemos nosotros, temas muy secretos, íntimos y ocultos.

Eso ya debe ser llamativo, si nos aciertan nuestro más inmediato presente, lo que nos está sucediendo a diario o ese mismo día ya es para tenerlo en cuenta. Así si comienzan la lectura del devenir, cuando menos, nos ofrecerá más credibilidad.

Videntes buenas de verdad

Debemos dejar las dudas atrás cuando se da el importante paso de llamar a una determinada dotada que dice poder ver todo aquello que nos puede suceder.

En ocasiones las videntes buenas de verdad nos llegan de la mano de amigos o familiares que, en el transcurso de una conversación, nos cuentan su experiencia y nos anima, si tenemos la duda encima o las preguntas entorno a un tema, a que llamemos.

Son, además, muchos los que combinan la posibilidad de establecer desde una consulta de videncia hasta consultas de tarot. Todo está encaminado al mismo tema: lo que afectará a una persona en un tiempo determinado de tiempo.

Esto hace que se potencie mucho la capacidad que cada uno tiene pues si nos encontramos que si a ese don natural se le añade el arte de saber leer las cartas puede resultar infalible y muy acertado.

Hay que decir que las videntes sin gabinete son aquellas que realizan un trabajo acertado y satisfactorio. Hay personas que creen que la calidad del servicio depende del precio y eligen a profesionales que son más caros en detrimento de otros más baratos.

Es un error, como hemos vistos, en ocasiones todo ello se debe a un encarecimiento del precio debido a los gastos colaterales ocasionados por la popularización en redes, la publicidad, los comentarios o los seguidores, que todo son estrategias.

Suele ser complejo pero se dan todo tipo de correlaciones para hacernos creer que tal o cual son los mejores expertos cuando, realmente no lo son y sólo tienen en torno a ellos una tremenda maquinaria de marketing que, al final, paga usted.

La consulta de videncia es un ejercicio libre en el cual el dotado deja que fluya todo ese torrente de sensaciones que se tienen en torno a la persona que realiza la consulta. Pueden ser de diferentes formas: recibiendo imágenes en las que se ve a su protagonista o por mensajes difíciles de explicar pero con repercusión inmediata sobre él mismo.

Existen las videntes buenas por teléfono debido a ello, a la libertad de trabajar para ellas mismas pues esto, también es un trabajo.

A menudo se escuchan críticas de ser personas que cobran por estos servicios, la respuesta es que sí, que es así, igual que un profesional de otro ramo cobra por su trabajo. Ellas dedican su tiempo y su capacidad especial a ello y es lógico, no debe ser motivo de crítica.

Las personas trabajan para vivir y cobran por ello, estos servicios son así y es igual que en cualquier otro oficio, además de forma especial pues aquí se bajan las tarifas, en muchos casos, por el ánimo de ayudar a los que se acercan cargados de dudas.

Siempre se mirará el número de aciertos, eso es lo que determinará que, en un momento dado, repitamos con alguien o no. No es sencillo poder decir que se tiene a alguien que suele “clavar” los resultados o los pronósticos y tampoco es lo normal al 100%.

Si leemos que tal o cual experto o dotado es 100% certero nos encontramos con dos casos: que no sea real, por tanto sea falso y se deba todo a una de las estrategias comentadas o, en su defecto, que sean personas que, con otras, hayan sido certeras.

Hay todo tipo de experiencias de consultantes que han hablado en redes sociales o en los comentarios de las webs de sus vivencias o de cómo le ha ido con alguien determinado. El vidente de nacimiento suele tener un camino recorrido antes de dedicarse a esto.

Desde pequeño recibe mensajes o ve cosas que no están al alcance de cualquiera, sensaciones o el típico amigo imaginario que, de alguna manera, es parte de su vida desde edad temprana. Puede ser tenida como la típica cosa de los niños del “amigo imaginario”, pero no tiene por qué ser así.

Muchas veces ese mismo “amigo imaginario” ha acompañado, para siempre, a la persona, es como un ángel protector o un espíritu consejero que se ve y que puede ser un amigo o un familiar que se ha quedado para iluminar ese camino o el de los demás.

Es un hecho que puede hacer que se sienta miedo, es normal, miedo a lo que se desconoce o a tener una especie de fantasma junto a él, de por vida. Eso hace que se reniegue de ese don y que muchos los hayan apartado al punto de quedar olvidado ese don.

Sólo los que han aprendido a convivir con ello puede lograr utilizar ese don en beneficio de los demás, y se nos muestran como nuestras tarotistas económicas “particulares”, baratas sin gabinete, sabiendo que tienen ese don desde nacimiento o por el conocimiento adquirido en estos años.

De esta forma nos encontramos que en la diversidad de ofertas que existen nos debemos quedar siempre con aquellas que nos dan la confianza y la capacidad de tomar su mano en virtud de aciertos, precio y trato, esa la combinación correcta.

En cualquiera de los casos debemos pensar que hay personas dedicados a estos temas que pueden llegar a no cobrar si no ven nada, eso es una tremenda prueba de honestidad, de compromiso con lo que hacen.

No todos paran una sesión y dicen aquello de “no puedo ver nada, llámame otro día y quizás pueda”, son las videntes buenas y baratas sin gabinete, aquellas que no dejan lugar a las dudas, aquellas que siempre mirarán por ti y por la predicción que realizan.

Todo cuanto nos depara el tiempo que está por venir es una incógnita que sólo unos pocos pueden tener acceso a ello, por diferentes medios, con diferentes técnicas pero de forma meridiana si tienen un poder real.

El fin principal de una persona en esta vida es uno, no hay otro, es el objetivo principal y prioritario: ser feliz. Todo nos debe llevar a eso, todo debe estar encaminado a ese objetivo, lograrlo o no está en cada uno y en la ayuda especial que tenga y que ofrecemos.